La dama del pozo de cristal
La dama del pozo de cristal En lo alto de una colina olvidada por los caminos, se alzaba un antiguo castillo cubierto de hiedra. Sus muros de piedra, vencidos por los años, conservaban todavía la nobleza de otros tiempos. Las torres se perdían entre la niebla de la mañana y, al caer la tarde, las ventanas góticas se teñían de una luz dorada que parecía venir de otro mundo. Nadie se atrevía a vivir allí. Los aldeanos aseguraban que el castillo guardaba secretos demasiado antiguos para ser nombrados. Sin embargo, en sus jardines crecían rosas todo el año, incluso en invierno, como si una mano invisible las cuidara con ternura. Y en el corazón de aquella fortaleza, en una sala abierta al cielo por altos ventanales, existía un pozo tallado en mármol oscuro. No era un pozo común. Sus aguas brillaban como cristal líquido y reflejaban más de lo que los ojos podían ver. Cada tarde, cuando el sol comenzaba a esconderse, una figura descendía en silencio por las escaleras de piedra. Era una...